sábado, 3 de diciembre de 2011

LA FALSA FOTO DE CATRIEL

Walterhistorias@gmail.com


Retrato adjudicado a Cipriano Catriel
Hace algún tiempo, navegando por internet , tropecé con el volumen segundo, número 3 del boletín TEFROS , año 2004. Allí había una investigación interesante realizada por Martha Bechis relativa a la confusión (intencionales o no) de imágenes y dibujos de indígenas presentados en diversas publicaciones de historia.

Tras mucho tiempo de recopilar el material, la autora realizó un exhaustivo análisis y  después de cotejar una diversidad de fotografías determina, sin dejar lugar a dudas, la falsedad de las imágenes publicadas de los caciques Panguitruz Guor (Mariano Rosas), Epumer, Manuel Baigorria Guala (Baigorrita), Payne Gnerr, y Juan Calfucurá entre otros.

Para dar una pauta de lo que vamos a compartir hoy, voy a poner a modo de introducción, parte de lo que la doctora Bechis expresa antes de entrar en su tema, que es idéntico al nuestro.

Entrada ya la segunda mitad del siglo XIX llegan las cámaras fotográficas a nuestro país. Antes había daguerrotipos y antes... “rostros hablados”. “Dibujos de rostros” tenemos desde hace mucho y seguirán apareciendo.”

“Aunque mi primera intención es mostrarles los rostros aborígenes, también hay una segunda intención: la de mostrarles falsificaciones probadas y “confusiones”- para usar un término elegante- que van desde titular la imagen de un personaje con el nombre de otro hasta una de las más inocentes como la de confundir el retrato de uno con el de otro porque los dos tuvieron el mismo nombre. Da la impresión de que queremos tener, a toda costa, rostros aborígenes desde soportes gráficos que contemplar pero...¿Por qué? Parece que la necesidad de entretener a los lectores con imágenes puede más que las dudas, las carencias y las incertidumbres”.

Ahora que tenemos un panorama un poco más amplio en cuanto a que esto de rotular la imagen de un personaje con el nombre de otro es bastante común, vamos a tratar de aportar un granito de arena con una imagen falsa de un personaje de mucho arraigo en nuestra zona: el Cacique Cipriano Catriel.

Antes debo hacer una salvedad. Quién se dio cuenta de este error fue el profesor Gustavo Monforte, cuya seriedad y coherencia sobre la investigación de temas  indígenas, especialmente si de Catriel se trata, ya fue demostrada en varios escritos.
No recuerdo haber visto su trabajo publicado en ningún lugar, pero si tuve acceso a una hoja con apuntes y algunas fotografías comparativas (de las cuales me permitió copiar un par que no están icluidas aquí). Pero como últimamente le perdí el rastro no pude solicitarle que lo expusiera aquí y me tomé el atrevimiento de analizar ese mismo tema por mi cuenta, con datos propios, sin dejar de admitir que el descubrimiento del error es mérito absoluto del amigo Gustavo.


DATOS DE CIPRIANO CATRIEL

Cipriano Catriel ó Marí Namcú (diez águilas), nació en 1837 y accedió al cacicazgo tras la muerte de su padre Juan en 1868, a los 31 años.
Fue muerto y además decapitado en 1874 en Olavarría por su propio hermano Juan José. Es decir que estuvo al mando durante seis años. Ese tiempo le sirvió para cumplir el anhelo que siempre había tenido: vivir como el blanco.

Cipriano Catriel: Foto tomada entre 1868 -1869
Fue un cacique muy particular, ya que vivía en casa de ladrillos, tenía cuenta bancaria, concurría al hipódromo y obedecía ciegamente las decisiones del jefe de frontera, con el cual se entendía para que en la entrega de raciones que enviaba el gobierno, él se quedara con la mejor parte. A cambio de esta sumisión recibió el título de “cacique general de las pampas” y la protección del ejército ante cualquier intento de sublevación de su tribu.

En realidad era utilizado estratégicamente como un brazo ejecutor  del gobierno. La investidura de Cacique general era más importante para Cipriano que su propia tribu y eso lo sabían el presidente, el Ministro de Guerra  y el jefe de frontera, quienes con muy poco esfuerzo se quitaron de encima la dificultad de enfrentarse con una tribu numerosa.  Además sumaban esas  lanzas para combatir contra los propios nativos.
En definitiva: lo que para el gobierno era la guerra contra un enemigo, para los dirigidos por Catriel era fratricidio.

La vida holgada de Cipriano contrastaba con las necesidades de su propia gente (cosa que hablaremos en otra oportunidad). Esto y su forma violenta de hacerse obedecer  terminaría creando una serie de rencores que acabarían costándole la vida en 1874, a los 37 años.


CIPRIANO DESCRIPTO POR CONTEMPORANEOS

Para enterarnos de los detalles que hacen al aspecto fisonómico de Cipriano Catriel vamos a remitirnos a gente que lo conoció personalmente y que luego dejó plasmada su visión sobre un papel. La etapa de descripción abarca desde 1871 a 1874


HENRY ARMAIGNAC : Viaje por las pampas argentinas
(Médico Francés que entrevistó a Catriel en 1871)

“En ese momento tuve una pequeña decepción. Me había figurado que un jefe de tal importancia debía tener un palacio, y yo no veía más que dos o tres casuchas construidas de chorizo y con los techos de paja, como las de nuestros gauchos más miserables. Dos mujeres, bastante decentemente  vestidas pero descalzas como todas las indias, cualquiera sea su posición y la estación del año, estaban afanadas asando un trozo de vaca y unos alones de avestruz. Eran las mujeres del cacique. Una tendría unos treinta y cinco años, la otra dieciocho o veinte. Parecieron un poco sorprendidas y me dirigieron unas frases, a las que como es natural sólo pude  responder por intermedio del lenguaraz.

Pronto vi acercarse a notros un hombre de alta estatura y de una extrema obesidad. Representaba unos treinta años y estaba vestido como los gauchos, con poncho, chiripá y botas de cuero; llevaba la cabeza atada con un pañuelo que sujetaba su espesa cabellera; su cara era lampiña y su triple papada caía hacia su enorme abdomen. Era Catriel en persona, pues en su corte no había ni edecanes ni maestros de ceremonias, ni ujieres, y las audiencias casi siempre tenían lugar junto al fogón de su cocina, tomando numerosos mates. Como nos esperaba no pareció sorprendido al vernos y nos tendió afectuosamente la mano; pero sus primeras palabras fueron para preguntar a mi  compañero si yo hablaba en indio y si estaba seguro de que no era un espía o tenía gualicho. Las repuestas del intérprete lo tranquilizaron por completo, pues este le inspiraba mucha fe pese al espíritu de desconfianza, común a todos los aborígenes; y entonces nos invitó a seguirlo a su rancho, lo que al parecer era una gran deferencia hacia nosotros;  porque este es un favor que no se le concede sino a los grandes personajes y en las grandes ocasiones”


Juan Catriel (padre): Sabe figurar como Cipriano
JULIO A. COSTA: Roca y Tejedor
(Escritor y militar que estuvo presente el día que mataron a Cipriano en 1874)

“El tercero era un indio pampa de mediana estatura, figura remachada y vigorosa, tez cobriza, facciones regulares, cabello negro y largo, bigote escaso y duro y rostro raso. Aspecto resignado y formidable y tipo inconfundible del jefe de tribu. Estaba en cabeza con la fisonomía pálida color tierra y desencajada como si viniera de hacer un grande esfuerzo, y su melena suelta estaba a trozos tendida y enhiesta como las matas de la llanura cuando acaba de pasar un ventarrón.
Vestía el traje militar con su uniforme azul oscuro del ejército de la Nación y en los hombros de su chaqueta había, en lugar de presillas, dos agujeros hondos y desgarrados como dos cavernas ávidas. Cuando se le acercaron algunos jefes argentinos con su kepí galoneado y sus presillas de plata y oro en las chaquetillas, el indio se cuadró, hizo la venia militar, les miró los hombreos, se miró los de él, agachó su cabeza de león negro, y una lágrima como una perla de chupón rodó sobre la cerda de sus bigotes.
Este era el cacique de la pampa, Cipriano Catriel”


ALFREDO EBELOT: Recuerdo y relatos de la guerra de frontera.
“Catriel había sido instalado a las mismas puertas del Azul, sobre una superficie de unas 20 leguas cuadradas que se le habían obsequiado. Era un hermoso tipo de indio, corpulento, capaz de aplastar un caballo bajo su peso y despachar limpiamente a un hombre de un lanzaso: en lugar de emborracharse con aguardiente se emborrachaba con cerveza. Se había hecho edificar una casa de tres piezas con paredes de barro, suelo de tierra apisonada, techo de cinc, que pasaba entre los suyos por un palacio. Desde el interior de esta morada temible dirigía todos los asuntos de la tribu con una precisión facilitada por el miedo que inspiraban sus procedimientos de justicia expeditiva”.

FILOMENA ROMÁN (111 años en 1954 nota diario EL POPULAR)
“¡Si me parece que lo estoy viendo pedir una lanza y un caballo para enfrentar a 20 hombres también armados…. No quería morir sin defenderse…. Lo ataron y le taparon los ojos, mientras los encargados de matarlo se fueron acercando a él.
Catriel gritaba, no de miedo, sino de rabia, de que no lo dejaran morir en su ley. Y fue tanta su fuerza que rompió los tientos que lo sujetaban, se sacó el trapo de los ojos y con una lanza que arrancó a uno de sus atacantes, mató al primero que se le vino encima… Después acabaron con él, eran muchos y Catriel uno solo… Lo mataron como a un perro y después su hermano Juan José, que se le dio vuelta, le cortó la cabeza de un solo tajo… Catriel era un pampa grandote. No era malo, pero que no lo buscaran, porque se iban a acordar de él para toda la vida…”


LA FOTO ADJUDICADA A CIPRIANO CATRIEL

Hay una foto muy repetida en los libros de historia, cuya figura es la de un nativo muy flaco vistiendo uniforme del ejército. La edad es indescifrable, pero no caben dudas de que cuenta con más de 50 años. Podrían ser 50 años mal llevados, o transitar entre los 60 u 80. De Nariz “amorronada” en su extremo, ojos caídos, boca amplia, labios finos y un mentón bien recortado, su rostro está envuelto en una piel con varias arrugas.
Según varios autores, se trata de Cipriano Catriel.


Hay varios motivos para dudar de esta afirmación:
1..Catriel nunca llegó a la edad del fotografiado (entre 50 y 80) porque murió a los 37 años 
 
2..Quienes conocieron a Cipriano lo describen como “hombre de extrema obesidad”, ó “capaz de aplastar un caballo bajo su peso”, condiciones que no reúne nuestro nativo en pose, el cuál es extremadamente delgado

3.. La triple papada y voluminoso abdomen de Catriel no congenian con el mentón marcado y el estómago liso del supuesto Cipriano de la foto.

4.. Costa habla de “rostro raso”, el día anterior a su muerte y rostro raso se entiende como sin arrugas, algo que le sobra a la imagen de “el flaco Catriel”

5.. Si en 1871 representaba para el doctor Henry Armaignac, unos 30 años, no podría jamás haber envejecido tan rápidamente en el un espacio de tres años  que separaban esta afirmación de su muerte (1874), dando la posibilidad extrema de que la  foto fuese de 1874


PARA LEER  MIRANDO LA FOTOGRAFIA

“Hombre de alta estatura y de una extrema obesidad. Representaba unos treinta años y estaba vestido como los gauchos, con poncho, chiripá y botas de cuero; llevaba la cabeza atada con un pañuelo que sujetaba su espesa cabellera; su cara era lampiña y su triple papada caía hacia su enorme abdomen”. (Armaignac 1871)”

“Indio pampa de mediana estatura, figura remachada y vigorosa, tez cobriza, facciones regulares, cabello negro y largo, bigote escaso y duro y rostro raso”. (Costa 1874)

Retratos del real Cipriano y el supuesto. Hasta la nariz esta torcida al revés
“Era un hermoso tipo de indio, corpulento, capaz de aplastar un caballo bajo su peso y despachar limpiamente a un hombre de un lanzaso” (Alfredo Ebelot 1870-1874)

“Catriel era un pampa grandote”. (Filomena Román, quién lo conoció y vivía en Olavarría).


CONCLUSIÓN
Después hacernos nuestros dibujos mentales con las narraciones obtenidas entre 1871 y 1874, además de contar con la fotografía dónde no se lo ve tan gordo (probablemente de 1968 -1869), creo que no hay mucho mas que buscar.
Ni gordo, ni triple papada, ni corpulento, ni joven. Habría que hallar a otro cacique detrás de ese foto, porque… No sólo no es Cipriano Catriel, sino que se trata de alguien totalmente opuesto al aspecto del Cacique General de las Pampas.
La verdadera identidad del fotografiado solo la sabrá quién inventó la mentira.